Comenzamos con una impresionante vista de Jerusalén desde el Monte de los Olivos, por encima del antiguo cementerio judío. Vemos el casco antiguo y la zona del Monte del Templo extendiéndose ante nosotros como si la tuvieramos sobre la palma de nuestra mano, y nos imaginamos el Segundo Templo destruido en el año 70 de la era común y el Templo de Salomón, destruido con anterioridad en el año 586 a.C.

A medida que conducimos a lo largo del valle del Cedrón tenemos una excelente vista del jardín de Getsemaní y de la Iglesia de Todas las Naciones, así como de las antiguas tumbas monumentales judías. Entramos a la Ciudad Vieja por la puerta de Sion más allá del Barrio Armenio y continuamos hacia la excavación bizantina del Cardo. Aunque esta antigua calle de Jerusalén de mil quinientos años fue parcialmente destruida y no fue utilizada durante la conquista musulmana, tuvo una breve segunda vida durante la época de las Cruzadas, y sus antiguas tiendas son usadas hoy en día como tiendas modernas.

Continuando a través del Barrio Judío llegamos al Kotel o Muro de las Lamentaciones. Este muro de dos mil años de antiguedad es parte del muro de soporte circundante construido por el rey Herodes cuando la zona del Monte del Templo fue ampliada.

Mientras caminamos por la Vía Dolorosa nos unimos a los numerosos peregrinos que están siguiendo las estaciones del Vía Crucis que termina en la Iglesia del Santo Sepulcro, la cual fue construida en el lugar de la crucifixión de Jesús y el sepulcro. Originalmente construida en la época bizantina, fue parcialmente destruida durante las conquistas persas y musulmanas, siendo luego reconstruida y ligeramente modificada por los cruzados.

Finalmente daremos un paseo por los callejones del mercado.